
Zeus, el diseño del rayo, gobernaba el Universo. Cerca de él estaba Hera (Juno), su esposa, madre de Helaistos (Vulcano) -
El Olimpo, era la más alta montaña griega, era la residencia de los dioses.
Cronos (Saturno), dios del Tiempo, era hilo de Urano y padre de Zeus (Júpiter). Su esposa, Rea, que los romanos llamaron Cibeles, era la diosa de la Tierra.
Palas Atenea (Minerva) era la diosa de la Sabiduría y de la Guerra. En el centro de su escudo estaba la cabeza de la Medusa que transformaba en piedra a aque7los que la miraban.
El “Carro del Sol” de Apolo (Febo) iba de un punto a otro del Cielo. Según cuenta la leyenda, sólo este dios era capaz de conducirlo.
De la unión de Zeus con Hera nació un hijo cuya fealdad produjo la indignación materna. Asiéndolo por un pie, Hera lo arrojó desde lo alto del Olimpo hasta la isla de Lemnos. Esa tremenda caída provocó al pobre Hefaistos (Vulcano) una cojera eterna.

Arrojado de la comunidad de los dioses se hizo herrero, estableciéndose en las islas Lípari y bajo el volcán Etna, en el centro de Sicilia. El fuego que brota de esa montaña es el de la fragua de Hefaistos, a quien Zeus encargó forjar el rayo. Los compañeros de Hefaistos son los Cíclopes. Zeus pidió también a Hefaistos la edificación de la morada olímpica y por recompensa le concedió la mano de la más bella de todas las diosas: Afrodita (Venus).
La flamante pareja presentaba un singular contraste: el marido no podía embellecer y la mujer no podía afearse. Por eso vivían separados y era muy difícil encontrarlos’ juntos. De todos los dioses el más hermoso era, sin duda alguna, Apolo (Febo). Hijo de Zeus y de Latona, había nacido, lo mismo que su hermana Diana, en la isla de Delos. Pero Diana había quedado aprisionada en las orillas con cadenas de plata. Desde su niñez, Apolo había mostrado su fuerza extraordinaria estrangulando con sus manos a la enorme serpiente Pitón; que se había arrastrado hasta su cuna. MAs adelante, para vengar a su hijo Asclepios (Esculapio), ful. minado por Zeus, Apolo mató a los Cíclopes forjadores del rayo. A su vez, en castigo, el padre de los dioses lo desterra, encargándole el cuidado de los rebaños de Admeto, esposo de Alcestes. Tiempo después, Apolo, en compañía de Poseidón (Neptuno), exilado como él, entró al servicio de Laome. donte para quien edificó las murallas de Troya. Al fin fue llamado al Cielo por su padre, quien le confió el Carro del Sol.
Desde ese día se lo pudo ver, con su cabellera de oro al viento, surcando el cielo de oriente a occidente en su carro arrastrado por briosos caballos. Las Horas lo acompañaban formando una comitiva rumbosa. Gustaba Apolo descansar sobre el Parnaso acompañíado por las nueve Musas.
Afrodita (Venus) nació de la espuma del mar. Era la diosa de la Belleza y del Amor. Se casó con Hefaistos, el más feo de los dioses.
Hefaistos (Vulcano) forjaba el rayo en compañía de los Cíclopes. Algunos ubicaban su fragua debajo del volcán.
En cuanto a Hermes (Mercurio), aparecía siempre en lugares diferentes del Universo. Era el mensajero alado de los dioses. Se lo representa con sombrero de viaje, un bastón alado en las manos (el caduceo, alrededor del cual se enroscan dos serpientes) y alas en los pies.
Artemisa (Diana), hermana de Apolo, era la pálida y fría diosa lunar de los bosques. Su mayor placer era la caza, estaba siempre acompañada por una comitiva de ninfas, y perseguía incesantemente ciervos, lobos, jabalíes.
Palas Atenea (Minerva) era a la vez diosa de la Guerra y diosa de la Sabiduría. Su nacimiento se produjo en circunstancias extrañas. El padre de los dioses despertó un día con violentos dolores de cabeza, que le arrancaban gritos de dolor. Tomó todos los remedios de los cuales podían disponer entonces los dioses. Más todo fue en vano. Decidió, pues, ir hasta la fragua de Hefaistos y le exigió que le partiera el cráneo con un hacha.
Hízolo Hefaistos, obediente al pedido paterno, y cuál no sería la sorpresa general al ver surgir de la cabeza divina una maravillosa criatura, cuyos primeros actos no fueron los gritos clásicos de los recién nacidos, ni el pedir vino como Gargantúa, sino que empezó a discutir problemas filosóficos con las otras divinidades que habían asistido a ese fantástico nacimiento. Después del hachazo, el cráneo paterno se cerró como por arte de magia...
Sobre los mares reinaba Poseidón (Neptuno). Había luchado con Palas Atenea para dar su nombre a Atenas. Vencido por la diosa quiso vengarse noblemente con una acción brillante y creó el caballo. Se representa a Neptuno blandiendo un tridente con el cual podía, a su antojo, desencadenar las tempestades.
En la guerra de Troya, el rey del mar estaba a favor de los griegos, pero más tarde se enemistó con Ulises que había matado a su hijo Polifemo.
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